CÓMO ELEGIR UN BUEN JAMÓN

En: Noticias En: viernes, agosto 18, 2017 Comentario: 0 Visita: 145

El jamón es uno de esos productos que tras una larga tradición en nuestra tierra se ha convertido en toda una seña de la gastronomía española, una joya que a todos nos gusta tener siempre en casa o presente en un acontecimiento importante para darle a degustar a nuestros seres más queridos. Pero ¿cómo escoger el jamón perfecto sin jugárnosla?


En el mercado, y en tiendas especializadas como Interjamón, pioneros en la venta online de jamón por Internet desde 1999, podemos encontrar diferentes tipos de jamón dependiendo de la raza del animal y de su alimentación. Además, al comprar en una tienda especializada con grandes profesionales del sector, contaremos con el asesoramiento de expertos en estos productos, por lo que la elección será mucho más fácil y acertada.


No obstante, si queremos aprender a elegir un buen jamón ibérico por nosotros mismos, nos centraremos en una serie de parámetros que nos indicarán qué pieza será la ideal.


Lo primero en lo que nos fijaremos será en el aspecto del jamón; su forma, su pezuña, el color de su grasa externa o su dureza, que marcará el punto de curación. Lo más adecuado es que el jamón tenga un color amarillento, ya que esto es indicativo de que han llevado a cabo los procesos adecuados para su maduración. Si nos fijamos en la caña, que es la parte que sigue a la pezuña, deberemos tener en cuenta que a menor grosor, mayor pureza del animal.


Gracias a la vitola (la etiqueta que rodea a la caña) podemos conocer la marca del jamón, el fabricante y su zona de origen, esto nos ayudará también a decantarnos por una pieza u otra. Por ejemplo, en la zona de Granada, algunos de los mejores jamones provienen de Trevélez y de otras zonas de la Alpujarra que cuentan con unas condiciones excepcionales para los animales y la curación del jamón.


En cuanto al peso, otro indicativo a tener en cuenta, si nos decantamos por un jamón ibérico, deberá estar entre los 6 y los 8 kilos.


Otro aspecto en el que fijarnos es la grasa. Esta deberá ser blanda, que al hacerle presión con el dedo se hunda ligeramente. En cuanto al color del exterior, como ya hemos comentado antes deberá ser amarillento debido a los procesos oxidativos de maduración.


Algunos ácidos grasos del jamón ibérico se funden a una temperatura cercana a los 22 grados, proporcionando un brillo característico que no hay en otros jamones. Al cortarlo, la superficie debe presentar un aspecto brillante, especialmente en las zonas más profundas.


La grasa que encontramos entre las fibras musculares del jamón proporciona el vetado, que debe ser claramente visible cuando se corta el jamón, una característica que solo se da en el cerdo ibérico.


A la hora de comprar el jamón es importante que este se encuentre muy bien conservado en un lugar fresco, seco y con ventilación natural, con la menor luz posible para no oxidar la grasa.


Los jamones pueden variar mucho de un año a otro, y no por esto tienen que ser peores ni mejores, pero sí diferentes. Aromas distintos, sabores más intensos o más dulces, mayor o menor carnosidad y diferencias en el veteado.


Por otra parte, no sólo podemos encontrar jamones enteros en el mercado. También los hay ya loncheados y envasados al vacío que garantizan una mayor duración del producto y que no restan calidad al alimento.


Antes de comprar el jamón deberemos tener en cuenta que un jamón entero puede secarse si está mucho tiempo expuesto en nuestra cocina. En estos casos, puede ser más acertado decantarse por el jamón loncheado a cuchillo, ya que así compraremos la cantidad que vayamos a consumir y puede aguantar más tiempo en el interior del envase conservando al máximo sus propiedades y su sabor.

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